Maternidad en la carrera académica: testimonio (V.2, N.5, P.3, 2019)

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Tiempo de leer: 4 minutos
#accesibilidad Vanessa dando una conferencia en un evento científico en Vila de Paranapiacaba acompañada de su hija, quien pasó la conferencia tomados de la mano con su madre. En el fondo, una pantalla con la presentación de diapositivas, Vanessa y su hija. En frente, sillas que acomodan a la audiencia actual.

Hace unas semanas una amiga pidió informes de madres científicas para un encuentro en el que se discutiría el impacto de la maternidad en la carrera. Resolví contribuir. Soy madre de una niña de siete años. Tuve mi hija poco antes de cumplir los 38 años. Con esa edad, ya había pasado por la graduación en ciencias biológicas, maestría, doctorado, postdoctorado y había conquistado el empleo que siempre he buscado: ser profesora en una universidad pública federal. Pude disfrutar de mi embarazo, disfrutar de la licencia de maternidad con la tranquilidad de continuar con el salario y el empleo. Sin embargo, la maternidad demarca claramente un antes y un después.

La carrera académica requiere productividad en las áreas de investigación, enseñanza y extensión, y es extremadamente competitiva. La productividad, entre otras cosas, está relacionada a su red de contactos, viajes de campo, participación en bancas de evaluación, concursos, trabajos académicos, cursos y congresos. Está relacionada a la concentración y horas de trabajo frente al ordenador, sin tiempo fijo para terminar. Así es como funciona. Pero sólo antes de la maternidad. Por lo menos fue así para mí.

En mi percepción, el impacto de la maternidad en la carrera depende de diversos factores. De la logística familiar, involucrando no sólo al marido, sino también a la familia expandida, principalmente abuelos y tíos, y de la manera de cada una ser madre. También depende de los niños. Existen niños que se llevan bien con todo el mundo, y existen otros que no. Existen niños que aman el primer día en la escuela, y hay otros que lloran todo comienzo de año. Pues bien, cuando me vi embarazada y después madre, aprendí que mi manera de ser madre es de estar cerca y proteger. ¿Y si la picadura de un insecto, una caída, la dificultad de desplazamiento o algo parecido perjudicara al bebé? No fui más para el campo.

Mi hija nació. Lactancia exclusiva con el pecho al menos por seis meses. Eso significa que nadie te sustituye, no funciona el biberón. He intentado algunas veces, boquillas de biberón diferentes, leches diferentes, pero la bebé quería estar en los brazos de mamá y pecho, y yo quería dar lo que ella quería. Al fin, dediqué cinco años a un doctorado, ¿qué serían seis meses? Pero entonces la gente descubre que desmamar puede no ser tan fácil así y el amamantamiento y el desmamar tranquilo, respetando el tiempo del niño, me llevó 3 años. No fui más para bancas, campo o congresos.

¡Todo bien! Tenía muchas cosas para publicar en la gaveta. Pero ahora tengo hora para salir de casa y hora para volver. Fiebre, pediatra, dentista y reunión de la escuela. Uno pasa un período sin ser dueña de su tiempo. Es más, uno pasa un buen rato tratando de reencontrarse. Yo pasé. ¿Quién soy ahora? ¡Nunca fui tan desorganizada y aún tan eficiente! ¿La productividad cayó? ¡Mucho! Pero sentí esa caída con un desfase de cerca de tres años. Del trípode académico, la investigación es la que más siente y yo diría que es el pie del trípode donde hay más competencia. ¿Entonces me arrepiento? ¿Las mujeres científicas no deben tener hijos? Creo que deben, si lo desean.

No conté aún lo que sucedió con los otros pies del trípode. ¡La maternidad te deja completamente loca! Los cambios hormonales afectan nuestro cuerpo y el funcionamiento de nuestra mente y la gente se adapta a esa nueva realidad y esa realidad viene con nuevas habilidades también. ¡La sensibilidad a la comunicación no verbal aumenta mucho! Después de todo, necesitamos descubrir lo que ese bebé quiere y ellos no hablan. La percepción también trae empatía, uno percibe y necesita hacer algo al respecto. Además, uno tiene la oportunidad de ver un bebé transformandose en un niño, ¡usted observa el desarrollo de la coordinación motora fina, del habla, de la cognición! ¡OK! ¡Soy bióloga, no es posible sacar eso de mí!

Desde el embrión hasta ahora, ¡el desarrollo de una nueva persona es algo absolutamente increíble! La percepción, la empatía y el acompañamiento del desarrollo te hacen un profesor mejor y más humano. Yo creo eso. Soy mejor profesora hoy de lo que fui antes de la maternidad. La maternidad también trae miedo, y el miedo trae responsabilidad y compromiso. ¿En qué mundo mi hija va a vivir? ¿Qué puedo hacer para mejorar este futuro? Y en este contexto, quien ganó más fuerza en el trípode académico fue la extensión. Somos responsables. Es necesario ser protagonista en nuestra historia. ¡Me transforme en la loca de las coordinaciones! ¡Estoy en varias! Y así, la maternidad me trajo completitud. A pesar del impacto en mi productividad de investigación, aquella que siempre contó números y factores de impactos, la enseñanza y la extensión ganaron destaque entre mis actividades. ¿No sería la hora de discutir qué es la productividad en la carrera académica?

Fuentes:

Fuente de la imagen destacada: Ingo Grantsau

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