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#acessibilidade Vanessa ministrando palestra em evento científico na Vila de Paranapiacaba acompanhada de sua filha, que passou a palestra de mãos dadas com a mamãe. Ao fundo uma tela com a apresentação de slides, Vanessa e sua filha. À frente, cadeiras que acomodam o público presente.
Há algumas semanas uma amiga pediu relatos de mães cientistas para um encontro em que seria discutido o impacto da maternidade na carreira. Resolvi contribuir. Sou mãe de uma menina de sete anos. Tive minha filha pouco antes de completar 38 anos. Com essa idade, já havia passado pela graduação em ciências biológicas, mestrado, doutorado, pós-doutorado e havia conquistado o emprego que sempre busquei: ser professora em uma universidade pública federal. Pude curtir minha gravidez, usufruir da licença maternidade com a tranquilidade de continuar com salário e emprego. Ainda assim, a maternidade demarca claramente um antes e depois.
A carreira acadêmica exige produtividade nas áreas de pesquisa, ensino e extensão e é extremamente competitiva. A produtividade, entre outras coisas, está relacionada à sua rede de contatos, viagens de campo, participação em bancas, concursos, trabalhos acadêmicos, cursos e congressos. Está relacionada à concentração e horas de trabalho em frente ao computador, sem hora para acabar. É assim que funciona. Mas só antes da maternidade. Pelo menos foi assim pra mim.
Na minha percepção, o impacto da maternidade na carreira depende de diversos fatores. Da logística familiar, envolvendo não somente o marido, mas também a família expandida, principalmente avós e tios, e do jeito de cada uma ser mãe. Também depende das crianças. Tem criança que vai com todo mundo, tem criança que não vai com ninguém. Tem criança que ama o primeiro dia na escola, tem criança que chora todo recomeço de ano. Pois bem, quando me vi grávida e depois mãe, aprendi que meu jeito de ser mãe é de estar perto e proteger. E se a picada de um inseto, uma queda, a dificuldade de deslocamento ou algo parecido prejudicasse o bebê? Não fui mais para campo.
Minha filha nasceu. Amamentação exclusiva por seis meses pelo menos, no peito. Isso significa que ninguém te substitui, não rola mamadeira. Eu tentei algumas vezes, bicos de mamadeira diferentes, leites diferentes, mas a bebê queria colinho da mamãe e peito e eu queria dar o que ela queria. Afinal, dediquei cinco anos a um doutorado, o que seriam seis meses? Mas então a gente descobre que desmamar pode não ser tão fácil assim e a amamentação e o desmame tranquilo, respeitando o tempo da criança, levou 3 anos no meu caso. Não fui mais para bancas, campo ou congressos.
Tudo bem! Tinha muita coisa para publicar engavetada. Mas agora existe hora para sair de casa e hora para voltar. Febre, pediatra, dentista e reunião da escola. Você passa um período sem ser dona do seu tempo. Aliás, você passa um bom tempo tentando se reencontrar. Eu passei. Quem sou agora? Nunca fui tão desorganizada e ainda assim tão eficiente! A produtividade caiu? Muito! Mas senti essa queda com uma defasagem de cerca de três anos. Do tripé acadêmico, a pesquisa é a que mais sente e eu diria que é o pé do tripé onde há mais competição. Então me arrependo? Mulheres cientistas não devem ter filhos? Acho que devem, se quiserem.
Não contei ainda o que aconteceu com os outros pés do tripé. A maternidade te deixa completamente louca! As mudanças hormonais afetam nosso corpo e o funcionamento de nossa mente e a gente se adapta àquela nova realidade e essa realidade vem com novas habilidades também. A sensibilidade à comunicação não verbal aumenta muito! Afinal, precisamos descobrir o que esse bebê quer e eles não falam! A percepção também traz empatia, você percebe e precisa fazer algo a respeito. Além disso, você tem a chance de ver um bebê virar uma criança, você observa o desenvolvimento da coordenação motora fina, da fala, da cognição! OK! Sou bióloga, não é possível tirar isso de mim!
Do embrião até agora, o desenvolvimento de uma nova pessoa é algo absolutamente incrível! Percepção, empatia e o acompanhamento do desenvolvimento te fazem um professor melhor e mais humano. Eu acho, pelo menos. Sou melhor professora hoje do que fui antes da maternidade. A maternidade também traz medo, e o medo traz responsabilidade e engajamento. Em que mundo minha filha vai viver? O que posso fazer para melhorar esse futuro? E neste contexto, quem ganhou mais força no tripé acadêmico foi a extensão. Somos responsáveis. É preciso ser protagonista nessa nossa história. Virei a louca das coordenações! Estou em várias! E assim, a maternidade me trouxe completude. Apesar do impacto na minha produtividade em pesquisa, aquela que sempre contou números e fatores de impactos, o ensino e a extensão ganharam destaque entre minhas atividades. Será que não seria a hora de discutirmos o que é produtividade na carreira acadêmica?
Fontes:
Fonte da imagem destacada: Ingo Grantsau
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#accesibilidad Vanessa dando una conferencia en un evento científico en Vila de Paranapiacaba acompañada de su hija, quien pasó la conferencia tomados de la mano con su madre. En el fondo, una pantalla con la presentación de diapositivas, Vanessa y su hija. En frente, sillas que acomodan a la audiencia actual.
Hace unas semanas una amiga pidió informes de madres científicas para un encuentro en el que se discutiría el impacto de la maternidad en la carrera. Resolví contribuir. Soy madre de una niña de siete años. Tuve mi hija poco antes de cumplir los 38 años. Con esa edad, ya había pasado por la graduación en ciencias biológicas, maestría, doctorado, postdoctorado y había conquistado el empleo que siempre he buscado: ser profesora en una universidad pública federal. Pude disfrutar de mi embarazo, disfrutar de la licencia de maternidad con la tranquilidad de continuar con el salario y el empleo. Sin embargo, la maternidad demarca claramente un antes y un después.
La carrera académica requiere productividad en las áreas de investigación, enseñanza y extensión, y es extremadamente competitiva. La productividad, entre otras cosas, está relacionada a su red de contactos, viajes de campo, participación en bancas de evaluación, concursos, trabajos académicos, cursos y congresos. Está relacionada a la concentración y horas de trabajo frente al ordenador, sin tiempo fijo para terminar. Así es como funciona. Pero sólo antes de la maternidad. Por lo menos fue así para mí.
En mi percepción, el impacto de la maternidad en la carrera depende de diversos factores. De la logística familiar, involucrando no sólo al marido, sino también a la familia expandida, principalmente abuelos y tíos, y de la manera de cada una ser madre. También depende de los niños. Existen niños que se llevan bien con todo el mundo, y existen otros que no. Existen niños que aman el primer día en la escuela, y hay otros que lloran todo comienzo de año. Pues bien, cuando me vi embarazada y después madre, aprendí que mi manera de ser madre es de estar cerca y proteger. ¿Y si la picadura de un insecto, una caída, la dificultad de desplazamiento o algo parecido perjudicara al bebé? No fui más para el campo.
Mi hija nació. Lactancia exclusiva con el pecho al menos por seis meses. Eso significa que nadie te sustituye, no funciona el biberón. He intentado algunas veces, boquillas de biberón diferentes, leches diferentes, pero la bebé quería estar en los brazos de mamá y pecho, y yo quería dar lo que ella quería. Al fin, dediqué cinco años a un doctorado, ¿qué serían seis meses? Pero entonces la gente descubre que desmamar puede no ser tan fácil así y el amamantamiento y el desmamar tranquilo, respetando el tiempo del niño, me llevó 3 años. No fui más para bancas, campo o congresos.
¡Todo bien! Tenía muchas cosas para publicar en la gaveta. Pero ahora tengo hora para salir de casa y hora para volver. Fiebre, pediatra, dentista y reunión de la escuela. Uno pasa un período sin ser dueña de su tiempo. Es más, uno pasa un buen rato tratando de reencontrarse. Yo pasé. ¿Quién soy ahora? ¡Nunca fui tan desorganizada y aún tan eficiente! ¿La productividad cayó? ¡Mucho! Pero sentí esa caída con un desfase de cerca de tres años. Del trípode académico, la investigación es la que más siente y yo diría que es el pie del trípode donde hay más competencia. ¿Entonces me arrepiento? ¿Las mujeres científicas no deben tener hijos? Creo que deben, si lo desean.
No conté aún lo que sucedió con los otros pies del trípode. ¡La maternidad te deja completamente loca! Los cambios hormonales afectan nuestro cuerpo y el funcionamiento de nuestra mente y la gente se adapta a esa nueva realidad y esa realidad viene con nuevas habilidades también. ¡La sensibilidad a la comunicación no verbal aumenta mucho! Después de todo, necesitamos descubrir lo que ese bebé quiere y ellos no hablan. La percepción también trae empatía, uno percibe y necesita hacer algo al respecto. Además, uno tiene la oportunidad de ver un bebé transformandose en un niño, ¡usted observa el desarrollo de la coordinación motora fina, del habla, de la cognición! ¡OK! ¡Soy bióloga, no es posible sacar eso de mí!
Desde el embrión hasta ahora, ¡el desarrollo de una nueva persona es algo absolutamente increíble! La percepción, la empatía y el acompañamiento del desarrollo te hacen un profesor mejor y más humano. Yo creo eso. Soy mejor profesora hoy de lo que fui antes de la maternidad. La maternidad también trae miedo, y el miedo trae responsabilidad y compromiso. ¿En qué mundo mi hija va a vivir? ¿Qué puedo hacer para mejorar este futuro? Y en este contexto, quien ganó más fuerza en el trípode académico fue la extensión. Somos responsables. Es necesario ser protagonista en nuestra historia. ¡Me transforme en la loca de las coordinaciones! ¡Estoy en varias! Y así, la maternidad me trajo completitud. A pesar del impacto en mi productividad de investigación, aquella que siempre contó números y factores de impactos, la enseñanza y la extensión ganaron destaque entre mis actividades. ¿No sería la hora de discutir qué es la productividad en la carrera académica?
Fuentes:
Fuente de la imagen destacada: Ingo Grantsau[:]
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