El POP no perdona a nadie (V.2, N.1, P.3, 2019)

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De inmediato, la primero que quiero hacer al leer este título es de cantar la continuación de la música de la banda Engenheiros de Hawaii con: “el papa llevó, un tiro a quema ropa, el POP no perdona a nadie“. Entre otras tantas asociaciones con el título o con la cultura POP de ser temas posibles de redacción, que digase de paso me agradaría mucho conversar con las lectoras y lectores, vengo escribir tal vez la menos agradable de todas y, crea n, ¡es peor que muchos artistas de la actualidad!

Los contaminantes orgánicos persistentes (Poluentes Orgânicos Persistentes en portugués), que también reciben la nomenclatura de POP, son compuestos que en algún momento de la historia han sido sintetizados por nosotros humanos para tener su uso principal en la industria y la agricultura, ya sea como aceites aislantes, pesticidas, fungicidas u otros. Estos son altamente resistentes a la degradación. En el momento en que fueron sintetizados y ampliamente utilizados no se tenía la dimensión del estrago que esta y otras características podrían causar.

Los términos “resistentes a la degradación” o “persistente” son comúnmente llamados en las ciencias exactas como larga vida media, que significa que tarda un período grande para que la cantidad final sea la mitad de la inicial (por eso el término vida media). Enumeraré otras cuatro palabras característicos de estos compuestos que son muy crueles a los seres humanos y al medio ambiente y explicaré luego para que tengamos idea del daño que son capaces: destilación global, bioacumulación, biomagnificación y elevada toxicidad.

La destilación global es la principal responsable de que estos compuestos estén presentes en prácticamente todo el planeta Tierra, incluso en lugares donde los procesos industriales nunca llegaron como islas aisladas del Océano Índico, picos de montañas, norte de Groenlandia o la Antártida. Los compuestos volátiles y semi-volátiles se evaporan en las regiones más cálidas en las que se producen y se condensan en regiones más frías siendo arrastrados por ríos, vientos y corrientes marítimas. Esta quizás sea la característica que más preocupa una vez que estamos sujetos a su exposición y consecuencias, independiente de estar cerca de su producción.

En la dinámica del planeta, una parte relativamente grande del POP mundial acaba yendo a los océanos y sedimentando, transformando así el fondo de los océanos en un gran depósito. La parte que es consumida por seres vivos oceánicos será el mayor responsable de los males que siguen.

Después del consumo, el ser vivo sufrirá los impactos de la bioacumulación, propiedad que se relaciona con la capacidad de, al ser absorbidos, no ser eliminados con el tiempo. Estos organismos a su vez, forman todos los niveles de la red alimentaria y cuando un ser vivo conteniendo POP sirve de alimento a otro ser vivo, éste se acumula progresivamente en el consumidor. A esta propagación del daño en la red alimentaria damos el nombre de biomagnificación.

En cuanto a la elevada toxicidad, podemos destacar un abanico muy amplio de efectos tóxicos en los organismos vivos, desde los sistemas nervioso, inmunológico (y estar relacionados directamente con la aparición y evolución del cáncer), pasando por el sistema reproductivo donde algunos contaminantes son capaces de mimetizar o bloquear ciertas hormonas, particularmente hormonas sexuales. Además de afectar las enzimas que controlan las reacciones bioquímicas en el organismo.

Por lo tanto, el POP es producido por los seres humanos, se esparce, son absorbidas, intoxican diversas formas de vida en el planeta, se acumulan en algunas, son repasadas a otras, y acaban durando mucho e influenciando negativamente por el tiempo que permita su vida útil. Ya existen 22 compuestos prohibidos mundialmente con estas características, pero estudios sugieren que este número todavía puede aumentar. De esta forma lo que podemos hacer individualmente es muy poco: atentar para que los equipos electrónicos y electrodomésticos que utilizamos sean descartados adecuadamente después del fin de su uso.

Fuentes:

Fuente de la imagen destacada: Cool Hunting

Para saber más:

Texto da Profa. Dra. Rosalinda Carmela Montone sobre Poluentes Orgânicos Persistentes

Página da Agência de Proteção Ambiental dos Estados Unidos sobre Poluentes Orgânicos Persistentes

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